El piloto madrileño certifica el título de la Copa de España de Minivelocidad 160cc tras un fin de semana marcado por la estrategia, la gestión y la regularidad
El circuito de As Pontes, en Galicia, fue sido escenario de una de las citas más importantes de la temporada para Alejandro Castilla. La penúltima prueba de la Copa de España de Minivelocidad, celebrada el 8-9 de agosto, llegaba con el campeonato en juego y con el piloto madrileño en una posición privilegiada para conseguir el título.
Castilla afrontaba el fin de semana con una ventaja significativa al frente de la clasificación general. Las cuentas estaban claras: el campeonato podía quedar sentenciado en As Pontes si conseguía gestionar correctamente las dos mangas y mantener a raya a sus principales rivales.
Y el primer paso no pudo ser mejor. Alejandro Castilla se hizo con la pole position, asegurándose la primera posición de parrilla y demostrando desde el sábado que el ritmo estaba de su lado.
En la primera carrera, sin embargo, el comienzo no fue el esperado. Castilla se vio ligeramente rezagado en los primeros compases y tuvo que emplearse a fondo para recuperar terreno. Sin perder la calma, fue avanzando posiciones hasta alcanzar nuevamente la cabeza de carrera.
La victoria en esta primera manga suponía un paso decisivo para el campeonato y permitía al piloto afrontar la segunda carrera con una situación mucho más favorable y relajada.
Con las cuentas en la mano, el objetivo estaba claro: un segundo puesto podría ser suficiente para proclamarse campeón de España.
La segunda manga fue una demostración de madurez y control. Con el título al alcance de la mano, Castilla no necesitaba asumir riesgos innecesarios. El piloto supo gestionar tanto el ritmo de carrera como la presión de tener el campeonato en juego.
Alejandro mantuvo una segunda plaza que le permitía alcanzar el objetivo.
Con la calculadora en la mano y la calma como principal aliada, Castilla evitó cualquier error y llevó la moto hasta la bandera a cuadros en segunda posición.